
Misho (Minato), que lleva 15 años casada y no tiene hijos, lleva una vida feliz. Sin embargo, cuando la demencia de su suegro, Akira, empeora y ella se ve obligada a cuidarlo, su vida cambia por completo. Debido a un malentendido en el que la confunde con su difunta suegra, él la acosa sexualmente y, finalmente, Misho se enoja. Sin embargo, Akira, pensando que es solo un berrinche de su esposa, empuja a Misho al suelo. Misho está conmocionada por el comportamiento sexual de su suegro, que no concuerda con su edad.