
Mi suegro, que ha estado deprimido desde que mi suegra falleció hace tres años, parece sufrir de disfunción eréctil. Desde entonces, ha estado intentando varios métodos todos los días, incluyendo suplementos y ejercicio, para superarlo, pero no ha mostrado signos de recuperación. Al ver sus esfuerzos sinceros y escucharle decir: “No quiero preocupar a mi esposa en el cielo”, me sentí impulsada a empezar a cuidarlo desde una perspectiva psicológica…