
Iori, la hija del presidente que trabaja en la empresa de su padre, es el objetivo de un conserje malintencionado. Tras abusar de ella, la chantajea con fotos y le exige actos humillantes, como exponer su cuerpo dentro de la casa y masturbación intensa. Al principio asqueada, poco a poco aprende a disfrutar de la emoción del exhibicionismo y cae ante las demandas extremas que despiertan su lado masoquista oculto.