
Mi padre se volvió a casar y, de repente, tengo una nueva madrastra, una mujer joven con unos pechos letales de copa I. Intenté llevar una vida familiar normal, pero mi madrastra, Hibiki, es muy liberal y no usa sostén, seduciéndome inconscientemente. ¡Logré contenerme, pero mi paciencia se agotó cuando vi sus pezones sudorosos! La abracé a la fuerza, pero Hibiki actuó como siempre, como si nunca hubiéramos tenido sexo…!? Me pregunto si volveré a tener una oportunidad así con Hibiki.