
Karin regresa a la casa de la familia de su esposo, donde su suegro vive solo, para visitar la tumba de su madre. Esa noche, su relación termina de forma repentina. Su suegro la espía mientras ella calma sola su cuerpo insatisfecho. Al día siguiente, una vez que su esposo se ha ido de casa, su suegro se acerca a Karin y le susurra suavemente: “¿Mi hijo no te satisface, verdad?”. Confundida y avergonzada, Karin lo rechaza, pero su cuerpo se calienta lentamente y comienza a perder la razón…