
La chica que vive al lado parece inocente, pero en realidad es un pequeño demonio. Todos los días encuentra una nueva excusa para colarse en mi habitación y provocarme con su ropa atrevida y palabras sugerentes. Sus seducciones son implacables y tan intensas que mi resistencia se está desvaneciendo poco a poco. Intento contenerme, pero debido a su constante coqueteo, mi sentido común colapsó por completo y ya no puedo pensar en nada más que en ella.